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Cada mes subo un pequeño vídeo sobre las ideas creativas de mi calendario ilustrado. Este mes, me he salido del papel y he pintado sobre una superficie diferente:

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De pequeña, siempre era de las primeras de la clase. Se me daba bien estudiar, aprender y memorizar. Por eso, cuando pude decidir, nadie entendió que quisiera enfocar mis estudios hacia el terreno artístico (¡pero si tienes buenas notas, puedes entrar en cualquier carrera!). Sin embargo, en mi cabeza no había lugar a dudas: prefiero tener un camino difícil en un trabajo que me gusta a estar todo el día haciendo algo que me aburre, aunque ese algo esté mejor considerado y pagado.

A día de hoy, y pese a todas las dificultades que me ha traído, no me arrepiento ni una pizca de mi decisión, aunque sí me habría gustado tener más opciones y más información respecto a qué estudiar.

 

Y de eso quería hablar hoy, sobre qué estudiar para dedicarse a la ilustración. Algo que he aprendido hablando con mis compis de profesión, es que no hay un camino directo hacia la ilustración. Cada persona tiene su recorrido, y suele empezar descubriendo la pasión por el dibujo desde muy pequeños.

Al llegar el momento de decidir qué queremos estudiar, surgen las dudas. Además, es muy posible que nuestro entorno nos presione para buscar profesiones más “útiles”, “bien pagadas” o “con más salidas”. Y es normal, estudiar es muy caro y todos queremos poder ganarnos la vida dignamente en el futuro, pero eso no significa que no puedas hacerlo trabajando en lo que te gusta.

Yo, por ejemplo, estudié Bellas Artes en la universidad y después hice un grado superior de ilustración, además de formarme por mi cuenta en diseño gráfico de manera online. Así, he encontrado un término medio entre lo que realmente me gusta (dibujar) y un campo muy cercano y con más demanda (el diseño gráfico). He preguntado a compis de profesión y han estudiado cosas tan diferentes como diseño de moda, ciencias, diseño gráfico, animación, cómic…

Anna Mimó nos cuenta:

Después de estudiar Diseño Gráfico y dedicarme profesionalmente a ello durante un tiempo, llegué a la conclusión que no era suficientemente creativo/expresivo para mí, así que me pasé a la ilustración buscando un medio mejor a través del cual expresar mis ideas y/o sentimientos.

 

Otra cosa que tenemos en común es que nos formamos y practicamos constantemente. Hay tantas formas de dibujar y técnicas diferentes como personas, y una de las cosas que me encantan de esta profesión es que tendemos a compartirlas entre nosotros, por lo que siempre hay cosas nuevas que aprender y perfeccionar tras finalizar los estudios.

Marc Escachx comenta:

¡Por supuesto! Mi tiempo libre lo dedico en gran parte a formarme de manera online o con mentorizaciones de otros artistas. En estos momentos estoy en una mentoría para mejorar mis habilidades con el diseño de personanes en 3D.

 

En lo que a escuelas se refiere, depende mucho de dónde vivas y qué opciones tengas a tu alcance. Por suerte, cada vez hay más escuelas que enseñan ilustración y hay muchísimos recursos online, tanto gratis como de pago. Te recomiendo informarte bien y pedir opiniones antes de matricularte para decidir qué se adapta mejor a ti.

Marcos Cabrera aconseja esta opción:

Hacer un bachillerato artístico creo que estaría bien si se tiene claro desde bastante joven y luego alguna escuela con buena base para ilustración, quizás luego ponerse muy en serio con la técnica en con la que te encuentres más a gusto, ya sea digital o analógica.

Aitana Giráldez tiene una experiencia parecida a la mía:

Cuando empecé bachillerato no tenía referentes de ilustradoras, lo veía como un profesión muy lejana, algo inaccesible para mí. Veía que el único trabajo que podía ejercer relacionado con el arte era ser profesora de plástica, por eso hice Bellas Artes. Necesitas una carrera universitaria para ser profe. Realmente nunca me gustó la carrera. Ahora veo el mundo de la ilustración de otra forma, pero siempre tendré esa opción de poder ser profesora. No me desagradaría serlo, preferiría ser ilustradora obviamente. O tal vez combinar ilustración con la docencia.

Ante la pregunta de qué aconsejarían a una persona que está buscando cómo estudiar ilustración,

Laura Endy dice:

Que se informe MUCHÍSIMO de los sitios que hay, que pregunte a la gente sin reparos, y que intente encontrar un sitio donde realmente encaje. Huir de sitios donde pretenden que seas un “artista genio” sin enseñarte absolutamente nada/discursos vacíos/prepotencias varias.

Laniñabowie explican:

Le diría que no hace falta hacer una carrera universitaria, que dibuje mucho, estudie algo de formación específico que le guste y que prepare un buen portafolio. También la parte de redes, que desgraciadamente no podemos descuidar hoy en día y está muy presente. Y que tenga mucha paciencia jajaja Que es un camino difícil pero ¿qué no lo es? ❤️

 

En resumen, ante la duda ¡infórmate bien! Y no te sientas culpable por decidir libremente qué estudiar, ni cuándo. Espero que te haya sido útil. ¿Y tú? ¿Qué estudiaste? ¿Te ha ayudado en tu camino profesional? ¡Comparte tus impresiones en Instagram y LinkedIn !✨

Cada mes subo un pequeño vídeo sobre las ideas creativas de mi calendario ilustrado. Este mes, voy a probar a hacer figuras de origami ¿te animas?

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Antes de empezar, un aviso: yo NO soy terapeuta ni tengo conocimientos suficientes como para hablar de ello con propiedad, simplemente he escrito un poco sobre el concepto de las terapias artísticas. Si necesitas ayuda o estás interesade en hacer alguna de estas terapias, por favor, busca ayuda profesional.

 

Las terapias artísticas o arteterapias son un conjunto de intervenciones terapéuticas que utilizan disciplinas artísticas (música, danza, pintura…) para ayudar y sanar a las personas que lo necesitan. La BAAT (British Association of Art Therapists) define la arteterapia como “una forma de psicoterapia que usa el medio artístico como su forma primaria de comunicación”.

Además, no sólo es beneficiosa en personas con trastornos psicológicos; también puede usarse como herramienta para el desarrollo personal y el autoconocimiento. Y es que todos los seres humanos tenemos la capacidad de ser creativos.*

*esto no implica que cualquier persona pueda dedicarse profesionalmente a ser creativo sin formarse, hay una serie de conocimientos específicos y experiencia necesarios para ello. Pero si el objetivo es la expresión personal o la diversión, cualquier persona puede coger un pincel y lanzarse a crear. 

 

Algunos de los beneficios de crear algo con las propias manos son:

  • Mejora la autoestima: nos demostramos a nosotros mismos que somos capaces de hacerlo.
  • Reduce el estrés: al concentrarnos en una tarea artística, ponemos en segundo plano los temas que nos estresan y nos centramos en lo que tenemos delante.
  • Nos ayuda a conocernos mejor: la expresión artística puede ser una manera de reflejar ideas o emociones que no sabemos o podemos expresar con palabras, nos puede ayudar a superar bloqueos.
  • Nos ayuda a expresarnos sin necesidad de verbalizar lo que nos ocurre.
  • Puede ser un reto (en el buen sentido): aprender una habilidad nueva es estimulante, nos puede aportar energía y hacer que nos ilusionemos.
  • Nos puede ayudar a crecer como personas.

Mientras me estaba informando sobre este tipo de terapia, me he dado cuenta que pone el énfasis en algunas partes del trabajo creativo que las personas que queremos profesionalizarnos en este sector tendemos a olvidar. 

Un ejemplo: pone el mismo valor al proceso creativo que al resultado final. Yo misma tiendo a estresarme cuando tengo una ilustración a medio hacer porque quiero ver el resultado final; y si después de varias horas trabajando no me gusta lo que veo me siento mal, como si hubiera perdido el tiempo. Eso no es del todo así, ya que esas horas que he dedicado a practicar (y que podría haber disfrutado más) me han servido de aprendizaje.

Gran parte de mi trabajo como ilustradora no consiste en dibujar; paso mucho tiempo actualizando la tienda online, escribiendo para blog y redes sociales, buscando clientes, actualizando el portafolio, haciendo números y papeleo, preparando paquetes y yendo a correos, organizando el calendario… de mi breve investigación sobre los beneficios para la salud mental de la creatividad, me quedo con la importancia de dejar un espacio para dibujar por placer y con la idea de que la creatividad es beneficiosa para todas las personas.

¿Y tú? ¿Consideras que realizar actividades creativas tiene efectos positivos en tu salud mental? ¿Qué actividades realizas? ¡Comparte tu experiencia en Instagram y LinkedIn !✨

En mi calendario ilustrado, cada mes propongo una idea creativa para que pruebes en casa y así pasar un buen rato trabajando con las manos. En el mes de julio, te propongo encontrar dibujos escondidos en manchas y garabatos.

No sólo es una excelente práctica para dibujantes, ¡te lo pasarás en grande dibujando!

 

 

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Levanta la patita si haces ilustración tradicional, si haces ilustración para producto o si te has animado a sacar algo de merchandising ilustrado, quizá un fanzine o unas camisetas; levántala también si tienes una cuenta de Instagram en la que muestras tu trabajo. Prácticamente todo el mundo la ha levantado ¿verdad?

Lo que todo esto tiene en común es que es vital saber algo de fotografía para poder presentar nuestro producto, ya sean prints que vendemos en nuestra tienda online, fotos de productos ilustrados para añadir a nuestro portafolio o simplemente para que luzcan cuando los enseñemos en Instagram.

De nuevo, no se trata de sacar fotos como un profesional si no de tener algunas nociones básicas que nos ayuden a mejorar un poco los resultados. A continuación te enseñaré mi proceso, ten en cuenta que hay muchas maneras diferentes de hacerlo (¡si el resultado está bien, cualquier cosa vale!)

¿Qué vas a necesitar?

  • Cámara: para empezar, trabaja con lo que tengas. Hoy en día muchos móviles llevan cámaras bastante decentes integradas.
  • Luz: lo ideal es luz natural, pero si no tienes puedes comprar focos o una caja de luz.
  • Reflectores: una cartulina blanca o cartón pluma sirve, yo no usaré porque tengo una caja de luz.
  • Trípode: opcional, pero puede ser muy útil.

 

 

Como yo no tengo luz directa ni espacio para montar un mini-estudio y además me gustan bastante los flat lays (composiciones de varios productos vistos desde arriba) decidí comprar una caja de luz para fotografiar mis productos. Para los productos más grandes como camisetas o bolsas intento hacer fotos con modelo en exteriores ya que se ven mucho mejor así.

 

 

Si no tienes caja de luz, puedes buscar la ventana que mejor luz tenga en tu casa y montar un mini-estudio desmontable o usar lámparas y cartulinas para reflejar la luz. Si la luz es demasiado directa, puedes usar papel de calca o similar para difuminarla (¡cuidado con las lámparas que puedes quemar el papel!) Te dejo un esquema de cómo puedes hacerlo:

 

 

Te aconsejo que pruebes y experimentes hasta que encuentres tu propia manera de hacer. Puedes, por ejemplo, poner telas con estampados de fondo o cartulinas con colores planos, añadir elementos decorativos, hacer fotos en exteriores, usar modelos, escribir o dibujar sobre las fotografías finales, hacer composiciones con varias fotografías…

Por último, te dejo unas fotos de productos que he hecho para mi tienda online ¡espero que te gusten! Si te has enamorado de alguno de los productos, tienes curiosidad y quieres saber más sobre ellos o simplemente ver más ejemplos de fotografía de producto, puedes entrar en mi tienda online.

 

 

¿Y tú? ¿Cómo creas tus fotos de producto? ¡Comparte tu proceso en Instagram , Twitter y LinkedIn !✨

Hoy os voy a hablar de algo que la mayoría de creativos y propietarios de pequeños negocios necesita: apoyo. 

El mundo es un lugar salvaje y competitivo, y crear un proyecto propio en medio del caos y la incertidumbre es cada vez más difícil a muchos niveles distintos. Seguro que conoces a alguien (quizá seas tú mismo) que se está esforzando pero no termina de arrancar, o que está pasando por un momento de poco trabajo, o que le va bien por ahora pero no sabe qué ocurrirá mañana. Ves su situación y quieres colaborar, pero, ¿qué puedes hacer tú para ayudar?

He dividido mis consejillos en dos bloques: cosas que puedes hacer CON DINERO y otras que puedes hacer SIN DINERO.

Empezaremos por lo fácil, qué puedes hacer CON dinero:

  • Compra tus regalos de navidad, cumpleaños… en su tienda online.
  • Contrátale para que te haga un encargo personalizado.
  • Piensa en él cuando necesites servicios creativos.
  • Haz donaciones o participa en sus crowdfundings, Patreon…
  • Invítale a un Ko-Fi.
  • Compra su último libro, curso online, proyecto…
  • En definitiva, cualquier cosa que le pueda ayudar económicamente sirve.

Ahora, veamos qué puedes hacer SIN dinero:

  • Comenta, comparte y guarda sus post en redes sociales.
  • Recomienda sus productos/servicios a quien pueda necesitarlos (¡no seas tímido!).
  • Si vas a usar alguno de los trabajos que ofrece gratis, acredita al autor y pon un enlace a su web o redes sociales.
  • Escribe una reseña positiva en su tienda online, una recomendación en LinkedIn o en cualquier plataforma en la que puedas.
  • Háblale a tus amigos de su trabajo.
  • Asiste a sus charlas, exposiciones, eventos, ferias…
  • Mándale un mensaje de apoyo: esto no sólo mejora el engagement en Instagram, también nos hace estar más contentos.
  • Si tú también eres creativo, puedes plantearte la opción de colaborar o hacer un intercambio que os beneficie a ambos.

En general, cualquier cosa que nos haga ganar visibilidad y ventas o ver que hay personas que disfrutan nuestro trabajo nos hará sentirnos más felices y motivados a la hora de trabajar y nos dará fuerzas para lidiar con los baches que vamos encontrando en el camino.

¿Y tú? ¿Le has escrito a tu amigue artista últimamente? ¡Menciónale en Instagram , Twitter y LinkedIn !✨

En mi calendario ilustrado, cada mes propongo una idea creativa para que pruebes en casa y así pasar un buen rato trabajando con las manos. En el mes de mayo, te propongo desatar tu creatividad haciendo un fanzine de una sola hoja:

 

 

Aquí tienes la plantilla para usarla cuando quieras:

 

¿No sabes de qué va el calendario? ¡Échale un ojo en Etsy!

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El post de hoy es algo personal y me está costando escribirlo, pero pienso que es necesario. A veces tendemos a compartir sólo aquellas cosas que nos van bien o de las que estamos orgullosos y, aunque eso es muy lícito, a la larga puede hacernos dar una mayor gravedad a los errores que cometemos o los baches por los que pasamos.

Y es que pasar una mala racha cuando el resto de personas de nuestro alrededor parece que nunca tienen problemas nos hace sentir solos, quizá incluso responsables o fracasados. Esta impresión es, simplemente, falsa. Todo el mundo pasa por malas rachas y comete errores, a veces los planes no funcionan y nos frustramos… eso es totalmente normal. 

Para ilustrar lo que digo, me he animado a hablar de algunos problemas que me he encontrado a lo largo de mi camino. Los he dividido en dos apartados: aspectos externos (que no podemos controlar) y aspectos internos (que son difíciles de controlar).

 

Aspectos externos

A día de hoy, el primer problema con el que la mayoría de jóvenes -y no tan jóvenes- en este país nos encontramos es la precariedad laboral y vital. Y no sólo es la falta de oportunidades y puestos de trabajo, agravada por la crisis de la Covid-19, también lo son los sueldos que no permiten pagar el alquiler, los contratos por pocas horas, las horas extra no remuneradas, los falsos autónomos… como ejemplo, en un punto de mi vida estuve trabajando en dos lugares a la vez y entre todo no llegaba a cobrar 1000€ al mes por trabajar más de 9h diarias (además, hacía malabarismos para estudiar y moverme como ilustradora en mis ratos libres).

En las profesiones creativas en concreto, se le suma que hay una gran incomprensión sobre cómo funciona el sector y una tendencia a valorar estos trabajos a la baja. Muchas veces se ve el diseño como un gasto superfluo en vez de como una inversión importante para la empresa, y eso se refleja en peticiones inviables, poca remuneración y poco respeto por los horarios, entre otros.

Siempre es difícil llevar a cabo proyectos creativos, pero es mucho más difícil si además dedicas gran parte del día a trabajar en otro sector para poder llegar a fin de mes y ves que, tras meses de esfuerzo continuado, no sólo no llegas al punto al que querías con tu proyecto sino que tampoco has conseguido ahorrar.

Cuando me paro a pensar en todo esto me siento frustrada, abatida y triste, pero intento poner el foco en todo lo que he aprendido en el proceso y en la parte de mi proyecto que, aunque no tanto como querría, sí ha ido avanzando.

Aspectos internos

Estos aspectos dependen de la experiencia personal, el carácter y la manera de ser de cada persona. 

En mi caso, vengo de una situación de poca estabilidad emocional desde la infancia, y esto ha tenido consecuencias en mi vida adulta: soy una persona bastante introvertida en un mundo que premia los comportamientos muy sociables, tiendo al pesimismo, al perfeccionismo, al miedo…

Además, me cuesta mucho tener confianza en mí misma y en mis habilidades y eso me ha acabado perjudicando a la hora de buscar trabajo o clientes, aportar nuevas ideas en reuniones, lanzarme con proyectos que me ilusionaban…

Por suerte, estos aspectos se pueden trabajar y mejorar paso a paso. Hace un año, por ejemplo, no habría sido capaz de escribir esta entrada y, aunque me haya costado, estoy contenta de los progresos que voy haciendo. 

Si tú también te encuentras en este difícil camino, ¡no estás sole! Sigue adelante, apostar por ti y por tus proyectos creativos siempre vale la pena ¡muchos ánimos! 💛

¿Y tú? ¿Con qué obstáculos te has topado? ¿Cómo has conseguido superarlos? ¡Apoyémonos entre todes en Instagram , Twitter y LinkedIn !✨

No sé si sabréis esto, pero estoy un poco obsesionada soy bastante fan del multitasking. De hecho, mi cerebro tiende a listar todas las tareas que me propongo hacer en un día y las reordena para hacer lo máximo en el mínimo de tiempo (por ejemplo, poner la lavadora lo primero y mientras se hace trabajar, o cocinar al horno porque me permite aprovechar el tiempo que tarda para hacer otras cosas).

 

Con todo esto y dedicando gran parte de mi tiempo a dibujar, era lógico que tarde o temprano me aficionara a los podcast. Y de eso os quería hablar hoy, de podcast relacionados con la ilustración y la creatividad.

Creo que de alguno de estos he hablado alguna vez, pero los pongo de nuevo para que los tengáis a mano:

  • El club del dibujo
    En este podcast, el ilustrador Andrés Sanchís nos habla de los más y los menos de la profesión de ilustrador. En cada capítulo cuenta con ilustradores increíbles y nos da un punto de vista humano y cercano sobre distintos aspectos de lo que significa ser ilustrador.
  • Ilustra pro
    Io Bru, creadora de Ilustrando dudas, sigue dedicando su vida a ayudar a los ilustradores a encontrar su camino profesional y tener todas las herramientas necesarias. En este caso, lo hace en formato podcast.
  • Viviendo del cuento
    Las ilustradoras Eva Carot, Laura Gómez y Srta. M nos llevan de la mano por distintas facetas de la ilustración y además nos recomiendan recursos, libros y películas interesantes. Escucharlas es como estar entre amigas ¡un buen rato garantizado!
  • Creativos exitosos
    El blog  Inspired360 ha creado este podcast conducido por Evelyn Rojas en el que habla con un profesional creativo diferente (de la ilustración, diseño, fotografía…) sobre un tema específico relacionado con la creatividad.
  • El podcast de Duduá
    Este podcast no está directamente relacionado con la ilustración, pero sí con la creatividad y cuenta con profesionales creativas del mundo de la artesanía y el diseño. Duduá es una tienda y espacio de talleres situado en Barcelona y el podcast va de mano de su creadora, Alicia Rosselló.

Y para los que saben inglés:

  • Illustration hour
    La ilustradora Julia Dufossé habla con distintos ilustradores, directores de arte y agentes sobre su proceso creativo y sobre cómo vivir de la ilustración.
  • Creative Pep Talk
    En este podcast semanal, el ilustrador Andy J. Pizza nos habla con mucho humor sobre la profesión y los temas cotidianos relacionados con ella. Trae invitados muy interesantes y te hará sentir acompañado en tus largas sesiones de dibujo.

¿Y tú? ¿Qué podcast (creativos o de otro tipo) escuchas? ¡Recomiéndalos en Instagram , Twitter y LinkedIn !✨